sábado, 3 de diciembre de 2011

Nos hicieron creer


Nos hicieron creer que el “gran amor” sólo sucede una vez, generalmente antes de los 30 años.
No nos contaron que el amor no es accionado,ni llega en un momento determinado.


Nos hicieron creer que cada uno de nosotros es la mitad de una naranja, y que la vida sólo tiene sentido cuando encontramos la otra mitad.
No nos contaron que ya nacemos enteros, que nadie en nuestra vida merece cargar en las espaldas la responsabilidad de completarlo que nos falta.


Las personas crecen a través de la gente. Si estamos en buena compañía es más agradable.


Nos hicieron creer en una fórmula llamada "dos en uno": dos personas pensando igual, actuando igual... que era eso lo que funcionaba.
No nos contaron que eso tiene un nombre: anulación. Que sólo siendo individuos con personalidad propia podremos tener una relación saludable. 


Nos hicieron creer que el casamiento es obligatorio y que los deseos fuera de término,deben ser reprimidos.
Nos hicieron creer que los lindos y flacos son más amados.


Nos hicieron creer que sólo hay una fórmula para ser feliz, la misma para todos, y los que escapan de ella están condenados a la marginalidad.
No nos contaron que estas fórmulas son equivocadas, frustran a las personas, son alienantes, y que podemos intentar otras alternativas.


Ah, tampoco nos dijeron que nadie nos iba a decir todo esto: cada uno lo va a tener que descubrir solito. Y entonces, cuando estés “enamorado de ti mismo" podrás ser feliz y te enamorarás de Alguien.


Vivimos en un mundo donde nos escondemos para hacer el amor aunque la violencia se practica a plena luz del día...

domingo, 2 de octubre de 2011


Todos quieren un amor de pelicula.. pero no saben que solo dura dos horas.

lunes, 25 de julio de 2011

Me gusta jugar

Me di cuenta que me moví mal. Me gusta jugar y pensar estrategias. Me gusta ver las cosas de esa forma, buscando premios y cartas a mi favor, formando equipo, avanzando casilleros...

Love is a game. Mi juego favorito, un juego en el que siempre pierdo. Avanzo, retrocedo, pierdo el turno... y me di cuenta que jugue mal. Me meti en los desafíos que no quería, armé mal las cosas, gasté mal las jugadas. Y ahora tengo estas cargas emocionales...

Te extraño. Sé que no debemos estar juntos pero te extraño. Quiero tus abrazos, tu sonrisa contagiosa y esos ojos miradome. Quiero tus chistes, tu estilo y tu pasión. Quiero poder estar en este momento con vos. Quiero que nos estemos llevando como antes, cuando se sentía todo tan bien, pero nos dura tan poco...

Y no te puedo hablar porque siento que no debo. Se que si te hablo me vas a responder, pero las cosas no mejoran asi... Así que como una tonta le escribo al blog, dedicandotelo secretamente, quien sabe si te darás cuenta... seguramente no.

martes, 5 de julio de 2011

Instrucciones para sacarse una curita

Supongamos que tenemos una herida abierta sobre la rodilla. La herida sangra y necesitamos cubrirla. Como somos prácticos, le ponemos una curita encima. A los días, cuando la herida está un poco más cicatrizada, debemos quitar la curita. ¿Pero cómo es mejor sacarla? ¿De a poco o de un tirón? Ambos mecanismos son válidos y tienen sus pros y sus contras. Si saca la curita de a poco el dolor es menor y eso es lo positivo. Lo negativo es que de esa forma se tarda más tiempo. Si se saca la curita de un tirón podemos hablar de un procedimiento rápido y efectivo pero muchísimo más doloroso. ¿Entonces? ¿Cómo es mejor quitarse la curita?

Angie estuvo de novia ocho años con el mismo chico. Era de esas parejas que se vivían peleando pero que seguían y seguían sin que ninguno alterara el pequeño ritmo del otro. Sus familias, la familia de cada uno, era la extensión de la propia. Incluso Angie se llevaba mejor con su cuñada que con su propia hermana. Pero el tiempo era un aliado y un enemigo. El mundo se abría como un abanico lleno de posibilidades que ninguno de los conocía por estar en la burbuja de ese noviazgo. El primero en tener curiosidad por el mundo exterior fue él que empezó a salir con otra. Se separaron durante seis meses pero otra vez volvieron. Igual ya no era lo mismo. La válvula de escape estaba abierta. Un año después, ella hizo un viaje al exterior por tres meses pero no volvió por ocho. A la distancia, dejó a su novio. No fue algo tremendo. Los dos se lo tomaron bien. Todavía se llaman cada tanto para saber cómo están pero casi ni se extrañan. Estuvieron todo el tiempo que quisieron juntos, se disfrutaron, se quisieron mucho, y finalmente, cuando llegó el momento, se separaron. Cada uno siguió con su vida.
Claudia, en cambio, nunca fue de estar de novia. Pero hubo una excepción a la regla. Lo conoció una noche de verano en Plaza Dorrego cuando él le invitó una cerveza. Para sorpresa de todos sus amigos, se puso de novia casi inmediatamente y su discurso de la “independencia de la mujer” se fue al tacho. Se enamoraron con intensidad y les fue muy bien por dos años y medio. Pero de un día para el otro, él decidió que ya no estaba “tan enamorado”. La decisión fue muy drástica y terminante. No hubo reconciliaciones ni idas y vueltas. El día que él quiso terminar, terminaron. Mi amiga Claudia se hundió en un dolor del tamaño de una ballena con un arpón clavado en el medio de los ojos. Lo superó de a poco. Recién ahora está con otro chico.
¿Entonces? ¿Cómo es mejor quitarse la curita?

El hecho es que hay mucha gente que realiza la étapa del duelo mientras todavía está en pareja. Pero hay otra que empieza su duelo justo pero justo después. ¿Hay un método mejor que el otro? ¿Es mejor seguir en una relación desgastada pero segura o es mejor dejarse ir en el momento justo aunque duela tanto pero tanto como sólo lo saben las ballenas?
Mariana: “Cada vez que me peleaba con mi ex, yo me lloraba todo. Me acuerdo que una vez estuve tirada en la cama como por una semana. Mi tía se acercó y mientras todos me preguntaban cómo no era yo la que ponía fin a esa historia, ella sólo me dijo ¨Yo te entiendo. Es mejor volver y separarse millones de veces hasta un día, el día menos pensado, ya no te duela¨. Y fue así, tal cual. Volvimos y nos separamos tantas veces que ni nos dimos cuenta cuándo fue realmente que terminamos”.
Clara: “Me arrepiento de todo el tiempo que perdí con mi ex novio. Tantos años que estuve con él para que un día me diera una patada. La verdad que me arrepiento. Tendría que haber cortado la primera vez que nos separamos. Los dos años que vinieron después estuvieron de relleno”.
Claudia, de todos modos, siempre dice que si un día antes de conocer a su ex, le hubieran advertido cómo iba a terminar todo, ella igual se hubiera tomado esa cerveza.

¿Y yo? ¿Qué pienso yo? Yo soy de las que prefieren las relaciones intensas aunque también tengan finales intensos. No importa el tiempo que lleve en el medio. Después de todo la gente que piensa que “perdió el tiempo” al momento de terminar una relación no sabe “ganar”, ni aprender, ni tiene una meta que trascienda a la historia.
Pero lo que no entiendo es… ¿Por qué me tengo que sacar la curita? ¿Por qué? ¿No me la puedo dejar hasta que se salga sola de la rodilla?
NADA ni NADIE te pertenece, y todo está allí para que lo tomes o lo dejes tal y como está. No puedes comprar el aire, ni el sol, ni las estrellas, ¿verdad? Tampoco puedes comprar una vida y transformarla a tu antojo. DEDICATE A DISFRUTARLA como parte de la naturaleza misma. Imagina un río, mete las manos en él... ¿lo sientes? ¿Sientes su cauce?... No lo puedes atrapar. Solo puedes sentir el agua entre tus dedos y dejarlo seguir. Eso es disfrutar de la naturaleza de la vida.

martes, 28 de junio de 2011

LoveGame

Después de tanto pensar, me terminé dando cuenta que jugar al amor es algo así como jugar al Pacman. Todos estamos perdidos en nuestro laberinto emocional. Parás en una esquina y te encontrás con un fantasma. Tratás de alejarte. Te vas corriendo hasta la otra punta pero igual te persigue. Entonces, al final, de nada sirve salir corriendo. Ni raparte la cabeza para que no te reconozcan. Ni recorrer todos los rincones en busca de una señal. Tampoco te sirve conocer otros lugares ni cambiar el color de la pantalla. Y como si el panorama no fuera lo suficiente desalentador, lo peor de todo es que hay que pasar como 50 niveles para que finalmente a Ms. Pacman y Mr. Pacman se les de la gana de encontrarse. Y eso con suerte, porque por ahí vos te cansaste antes y te ponés a jugar al tetris, o peor, te conformás con el buscaminas.


¿Y para qué? ¿Al final quién gana?

lunes, 13 de junio de 2011

Loser

Y seguís sin aprender a jugar. Y volvés a perder otra vez en este juego que nunca te das cuenta que empezó. Y sigo siendo la misma mala perdedora: duele. Y querés un abrazo que no vas a conseguir. Querés que alguien te diga "fuerza chiquita, estoy con vos", por más de que odias que te digan "chiquita". Querés que el mundo con sus obligaciones se detenga para centrar lo que queda de vos, imposible. Y te quejas de tu rutina, esa que vos misma te construiste para sentir que no dependes de nadie. Y así nadie puede depender de vos: ni tu familia, ni tu ex, ni tus queridos amigos. Te aislaste. Te encerraste en tu propio escudo que odias, que te lastima, y nadie puede penetrar ni romper. Y te convertiste en alguien ocasional, en la desaparecida, en la fantasma. Y estás harta que la gente te diga "te extraño" y no te venga a buscar. Y los extrañas, tanto. Y los necesitas. Pero vas a seguir sola, perdiendo a la gente que querés.

miércoles, 23 de febrero de 2011

Queda Prohibido

Muchos lo habras leido alguna vez, pero es muy para mi en este cambio. Me re llegaron las palabras. Se los regalo y leanlo atentamente:

Queda prohibido llorar sin aprender,
levantarme un día sin saber qué hacer,
tener miedo a mis recuerdos,
sentirme sólo alguna vez.
Queda prohibido no sonreír a los problemas,
no luchar por lo que quiero,
abandonarlo todo por tener miedo,
no convertir en realidad mis sueños.
Queda prohibido no demostrar mi amor,

hacer que pagues mis dudas y mi mal humor,
inventarme cosas que nunca ocurrieron,
recordarte sólo cuando no te tengo.
Queda prohibido dejar a mis amigos,
no intentar comprender lo que vivimos,
llamarles sólo cuando los necesito,
no ver que también nosotros somos distintos.
Queda prohibido no ser yo ante la gente,
fingir ante las personas que no me importan,
hacerme el gracioso con tal de que me recuerden,
olvidar a todos aquellos que me quieren.
Queda prohibido no hacer las cosas por mí mismo,
no creer en mi dios y hallar mi destino,
tener miedo a la vida y a sus castigos,
no vivir cada día como si fuera un último suspiro.
Queda prohibido echarte de menos sin alegrarme,
odiar los momentos que me hicieron quererte,
todo porque nuestros caminos han dejado de abrazarse,
olvidar nuestro pasado y pagarlo con nuestro presente.
Queda prohibido no intentar comprender a las personas,
pensar que sus vidas valen más que la mía,
no saber que cada uno tiene su camino y su dicha,
sentir que con su falta el mundo se termina.
Queda prohibido no crear mi historia,
dejar de dar las gracias a mi familia por mi vida,
no tener un momento para la gente que me necesita,
no comprender que lo que la vida nos da, también nos lo quita.
Queda prohibido no buscar la felicidad,
no vivir la vida con una actitud positiva,
no pensar en que podemos ser mejores,
no sentir que sin ti este mundo no sería igual.

viernes, 18 de febrero de 2011

La incertidumbre

Es bueno aprender a caminar con las respuestas que tenemos, aunque no sean todas, aunque no sean claras, pero sabiendo que son las que tenemos. Y confiar que el camino nos regalará más respuestas, más claras.

La solución

El discípulo le dijo al Maestro que se iba a suicidar.

- “Esa no es la solución”, respondió el Maestro.

Poco tiempo después, el discípulo le contó al Maestro que había decidido no suicidarse.

- “Esa tampoco es la solución”, respondió el Maestro.

Unos días después, y algo confundido, el discípulo preguntó:

- “¿Maestro: cuál es la solución?”

- “¿Y quién te dijo que hay solución?”, fue toda la respuesta del Maestro.



La vida no es algo a solucionar.
Nunca digas “cuando pase este problema volveré a ser feliz”.
De hacerlo, malgastarás la mayor parte de tu vida.
Aprende a estar alegre aún conviviendo con ese problema que tanto te molesta.