Muchos lo habras leido alguna vez, pero es muy para mi en este cambio. Me re llegaron las palabras. Se los regalo y leanlo atentamente:
Queda prohibido llorar sin aprender,
levantarme un día sin saber qué hacer,
tener miedo a mis recuerdos,
sentirme sólo alguna vez.
Queda prohibido no sonreír a los problemas,
no luchar por lo que quiero,
abandonarlo todo por tener miedo,
no convertir en realidad mis sueños.
Queda prohibido no demostrar mi amor,
hacer que pagues mis dudas y mi mal humor,
inventarme cosas que nunca ocurrieron,
recordarte sólo cuando no te tengo.
Queda prohibido dejar a mis amigos,
no intentar comprender lo que vivimos,
llamarles sólo cuando los necesito,
no ver que también nosotros somos distintos.
Queda prohibido no ser yo ante la gente,
fingir ante las personas que no me importan,
hacerme el gracioso con tal de que me recuerden,
olvidar a todos aquellos que me quieren.
Queda prohibido no hacer las cosas por mí mismo,
no creer en mi dios y hallar mi destino,
tener miedo a la vida y a sus castigos,
no vivir cada día como si fuera un último suspiro.
Queda prohibido echarte de menos sin alegrarme,
odiar los momentos que me hicieron quererte,
todo porque nuestros caminos han dejado de abrazarse,
olvidar nuestro pasado y pagarlo con nuestro presente.
Queda prohibido no intentar comprender a las personas,
pensar que sus vidas valen más que la mía,
no saber que cada uno tiene su camino y su dicha,
sentir que con su falta el mundo se termina.
Queda prohibido no crear mi historia,
dejar de dar las gracias a mi familia por mi vida,
no tener un momento para la gente que me necesita,
no comprender que lo que la vida nos da, también nos lo quita.
Queda prohibido no buscar la felicidad,
no vivir la vida con una actitud positiva,
no pensar en que podemos ser mejores,
no sentir que sin ti este mundo no sería igual.
miércoles, 23 de febrero de 2011
viernes, 18 de febrero de 2011
La incertidumbre
Es bueno aprender a caminar con las respuestas que tenemos, aunque no sean todas, aunque no sean claras, pero sabiendo que son las que tenemos. Y confiar que el camino nos regalará más respuestas, más claras.
La solución
El discípulo le dijo al Maestro que se iba a suicidar.
- “Esa no es la solución”, respondió el Maestro.
Poco tiempo después, el discípulo le contó al Maestro que había decidido no suicidarse.
- “Esa tampoco es la solución”, respondió el Maestro.
Unos días después, y algo confundido, el discípulo preguntó:
- “¿Maestro: cuál es la solución?”
- “¿Y quién te dijo que hay solución?”, fue toda la respuesta del Maestro.
La vida no es algo a solucionar.
Nunca digas “cuando pase este problema volveré a ser feliz”.
De hacerlo, malgastarás la mayor parte de tu vida.
Aprende a estar alegre aún conviviendo con ese problema que tanto te molesta.
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